Una nueva política en Europa

jueves 28 enero, 2016

Se consolida una tendencia de cambio a medida que nuevos partidos ganan peso en el ámbito político europeo. Esta circunstancia está haciendo de los asuntos públicos un área más demandada y competitiva que nunca, a medida que los movimientos sociales se tornan más volátiles y el debate público se abre a nuevos -o resucitados- actores e ideas, en algunos casos más allá de la derecha o la izquierda.

El desafío que supone este nuevo contexto ha sido particularmente emocionante en España durante 2015, un año caracterizado por numerosos y complejos procesos electorales, y lo seguirá siendo, sin duda, durante este año.

El pasado mes de diciembre, España afrontó las elecciones más impredecibles desde la transición a la democracia. El Partido Popular ganó las elecciones, pero la falta de una mayoría clara ha traído un escenario de incertidumbre sin precedentes para la gobernabilidad del país. Esta es la primera vez desde la aprobación de la Constitución de 1978 en la que un miembro del partido político con más escaños en el Congreso de los Diputados no preside dicha cámara.

El escenario político español es hoy más complejo y sofisticado de lo que ha sido en cualquier legislatura previa, tal y como estamos viendo en el enmarañado proceso de negociaciones para investir a un Gobierno. Esta circunstancia hace que la gestión de las relaciones institucionales de las compañías requieran de conocimiento y análisis para asimilar y formular la estrategia sobre todas las nuevas propuestas y actores políticos.

Este escenario no está exclusivamente determinado por la influencia de los nuevos partidos, sino también por la dificultad para la formación del nuevo gobierno. En estas circunstancias, con la falta de una mayoría clara, la estrategia de apoyo en el área de asuntos públicos que desarrollamos para nuestros clientes comienza con una aproximación múltiple a los actores clave, donde los gobiernos y autoridades no son los únicos grupos-objetivo para ser considerados.

Los desafíos de esta nueva política en España incluyen:

La transición a un sistema multipartidista. La emergencia de partidos como Podemos y Ciudadanos han conseguido un total del 34’5% de los votos, convirtiéndose en los primeros en conseguir un resultado de tal calado la primera vez que concurren a unas elecciones generales. El meteórico ascenso de ambas fuerzas radica en su habilidad para atraer votos tanto de la derecha como de la izquierda.

Los principales partidos han manifestado su intención de afrontar la reforma constitucional. Esta incluirá cuestiones territoriales, el sistema electoral y una mejora de la representación, así como cambios en las reglas de la sucesión del trono.

La cuestión de la independencia de Cataluña se ha convertido en un tema dominante del debate público español, lo que ha incrementado la presión a nivel nacional.

Al mismo tiempo, una serie de fracturas internas dentro de los partidos –enfrentamientos por el liderazgo, discrepancias territoriales, corrupción…–, pueden disminuir su capacidad para concentrarse en la definición de políticas.

En estas circunstancias, no es extraño que las encuestas hayan experimentado serias dificultades para predecir el resultado de las elecciones.

No cabe duda de que la nueva política está teniendo un profundo impacto en el trabajo de los profesionales de los asuntos públicos en Europa, en particular en tres áreas:

En primer lugar, los equipos de asuntos públicos y comunicación corporativa en Europa necesitarán desarrollar relaciones con los nuevos partidos y prestar una gran atención a las áreas de las políticas públicas que tengan un mayor impacto en la regulación del sector privado. En este escenario, partidos que habitualmente ubicamos ideológicamente en la derecha podrían adoptar políticas, en términos de regulación, que pueden ser aparentemente más propias de la izquierda.

En segundo lugar, el sector empresarial debe entender los condicionantes que están orientando el voto del electorado en las distintas direcciones y cómo esto puede reflejar un cambio en las preferencias de los ciudadanos. Esto, a su vez, marca un impacto muy concreto en las preferencias de bienes y servicios.

Finalmente, las compañías necesitan ser particularmente cuidadosas para no adoptar un lenguaje y una postura que se pueda identificar con partidos o preferencias concretas. Mantener una posición de neutralidad política se ha convertido en una cuestión imprescindible e importante en periodos de inestabilidad.

En definitiva; las organizaciones necesitan ser muy claras sobre sus posiciones con respecto a las políticas públicas, mantener su neutralidad y relacionarse de manera imparcial con todos los actores clave.